Productividad, el desafío indeleble

Por Robert Half 3 de febrero 2020

La productividad es un indicador fundamental para la economía. Por un lado, es un indicador fundamental para el análisis del estado de una empresa y, por otro, un factor que incide directamente en las cifras de desempeño de un país.

Por esta razón, la productividad debe ser protegida y estimulada, más allá de los vaivenes de las crisis. Y para lograr ese objetivo es necesario considerar los siguientes factores:

  1. Modernización e innovación

Para estimular la productividad, y protegerla para los períodos de crisis, es importante modernizar la maquinaria, equipos, procesos y gestión asociados a ella.

También es importante analizar el modelo de negocio para encontrar alternativas nuevas que apunten a mejorar la gestión o la forma como se usan los recursos. La innovación permite mantener y mejorar la competitividad, además de desarrollar nuevos productos y servicios.

  1. Capacitación

El equipo humano de una empresa debe recibir la mayor cantidad de capacitaciones posible. Eso permitirá que cuente con conocimientos actualizados para que puedan realizar sus tareas con eficiencia. Además, esa preocupación tiende a traducirse en un nivel mayor de motivación, integración y compromiso por parte de los trabajadores.

  1. Fortalecimiento de procesos

La productividad de una empresa se verá beneficiada en la medida que sea posible planificar mejor, alcanzar un nivel más alto de calidad, incrementar el desempeño y el cumplimiento de objetivos. ¿Cómo lograrlo? Haciendo que cada integrante del equipo comprenda que su función es parte de un todo, que cada función específica es parte de un proceso y que en la medida que ese proceso sea exitoso, los resultados serán positivos y vistos como un logro de todos.

  1. Planificación estratégica

Apuntar a lograr altos niveles de productividad, que además resistan de manera aceptable los períodos de crisis, requieren decisiones planificadas con tiempo y claridad.

En la medida que este punto es abordado de forma estratégica, es posible definir objetivos, metas, políticas y procedimientos que serán empleados para que la empresa logre su objetivo.

Otra clave es organizar las tareas en función del tiempo. Por tratarse de un recurso escaso, su uso estratégico es clave para estimular la productividad.

  1. Comunicación y motivación

Las decisiones, los planes de acción y los objetivos deben estar en conocimiento de todos. Por eso, la comunicación es indispensable para fortalecer la productividad. Además, aportar a la generación de un mejor clima laboral y una buena reputación interna y externa de la empresa.

La motivación también juega un rol importante. La actitud positiva de un equipo es fundamental para una mayor productividad, por lo que hay que generar políticas para su bienestar y satisfacción.

  1. Administración del capital de trabajo

La solvencia de una empresa tiene directa relación con una buena administración de su capital de trabajo. Gracias a eso es posible que una empresa responda a sus obligaciones financieras, generando condiciones favorables que reducen el riesgo de comprometer su operación y productividad por falta de recursos.

  1. Diversificación de mercados

Ampliar los mercados pavimenta las posibilidades de aumentar la rentabilidad y productividad de una empresa. Ya sea variando los productos o servicios, o apostando por expandir el negocio hacia la internacionalización, la productividad siempre contará con mejores perspectivas en la medida que una empresa cuente con mayores opciones para comercializar sus productos o servicios.

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