Aprende a optimizar tu productividad laboral

Por Robert Half on 11 de mayo 2020

La rutina laboral está marcada por diversos aspectos que pueden incidir en mayor o menor grado en su desarrollo. Sin embargo, dos de ellos son determinantes: el tiempo y la productividad.

En un ambiente cada vez más exigente, la cuestión entonces es ¿cómo optimizar la productividad? La respuesta está en saber maximizar el tiempo minimizando las distracciones, administrándolo de manera eficiente. Acá te mostramos algunos tips para que tu rutina laboral diaria esté bien enfocada para ese propósito.

  1. Haz un listado realista de tareas

Por más optimismo y compromiso que tengas, es frecuente sobreestimar tus capacidades y asumir una carga de labores mayor que la que eres capaz de gestionar. Sin embargo, una mayor productividad pasa por imponerse una cantidad más acotada de tareas, dejando espacio también para situaciones e interrupciones imprevistas.

  1. Calidad versus cantidad

Aunque la capacidad de hacer una gran cantidad de cosas es bien vista, en muchas ocasiones puede ser contraproducente. Para evitar caer en problemas de productividad, es recomendable organizar bien lo que hay que hacer y ejecutar las tareas con la mayor calidad posible.

  1. Maneja el tiempo a tu favor

Todos tenemos horarios en los cuales logramos nuestro mejor rendimiento. Identifica los momentos en que alcanzas tu mayor productividad para realizar las tareas más exigentes. Además, aíslate de las distracciones que generan el celular, correo electrónico, redes sociales y otros factores que te inviten a quitarle atención a tu espacio de trabajo. Si logras manejar tus tiempos de mayor productividad, puedes destinar las horas de menor rendimiento para tareas más mecánicas, como contestar correos o revisar las redes sociales.

  1. Divide los proyectos grandes

Sentirse abrumado es una posibilidad muy probable cuando se trata de proyectos de gran envergadura. Para mantener la situación bajo control y avanzar según lo programado, es recomendable dividir el proyecto en tareas menores y más manejables. Además, cada vez que se termina una parte, se produce una sensación de logro que mantiene la motivación para lo que sigue.

  1. Aprende a decir no

La proactividad y la buena voluntad a veces pueden ponernos en aprietos al asumir más obligaciones de las que somos capaces de cumplir. Cuando enfrentamos este tipo de situaciones, debe primar la responsabilidad para reconocer nuestros límites y saber decir que no. Por más pequeña que sea una tarea, puede traer más problemas que beneficios, ya que al no ser capaz de cumplirla, pones en riesgo tu imagen y tu reputación.

  1. Cambia la rutina de tus reuniones

Son importantes, pero no puedes perder todo el tiempo en ellas. Ordenar y priorizar el tiempo que dedicas a las reuniones de trabajo puede marcar una gran diferencia a favor o contra de tus objetivos, por lo que revisar y analizar el tiempo que pasas en reuniones es fundamental para optimizar tu productividad.

  1. Refuerza tu gestión

Hay situaciones en que aunque la productividad esté funcionando en su plenitud, no alcanza. Para solucionar el tema, considera sumar profesionales para apoyar tu trabajo de manera temporal o permanente, ya que puede tratarse de una situación que, si se maneja mal, puede perjudicar la productividad. Sin embargo, si se maneja correctamente, puede provocar un salto cualitativo que marque un hito en la empresa.

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