Negociar aumentos de sueldo

Por Robert Half 24 de octubre 2019

Solicitar un aumento de sueldo es una de las situaciones que suele complicar a cualquier colaborador. ¿Cómo pedirlo?, ¿cuándo?, ¿cuánto esperar?, son solo algunas de las cuestiones a resolver. Sumemos una cuota de nerviosismo y el nivel de cercanía que tengamos con la jefatura. En fin, no es cómodo, por más merecido que veamos el ansiado reajuste.

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Por lo anterior, recomiendo tener las tres siguientes consideraciones al momento de enfrentarse a este desafío:

Primero, escoger el momento adecuado. Las organizaciones tiene épocas de mayor y menor demanda, de más y menos exigencias, o de altos y bajos niveles de estrés. Por lo tanto, actuar con un adecuado sentido de la oportunidad es clave. Así, para plantear una solicitud de reajuste de sueldo, es recomendable evitar los períodos de mayor exigencia o de negociación con clientes relevantes. Asimismo, desde el punto de vista personal, deberíamos privilegiar aquellos períodos posteriores a una buena evaluación de desempeño y los que siguen a la obtención de logros relevantes.

 La solicitud de aumento de sueldo es una decisión estratégica, que requiere planificación y preparación. Ello, porque aunque desde la mirada del trabajador este se vea razonable, necesario y justo, la decisión del empleador involucra un análisis que no siempre es sencillo.

Segundo, hay que sustentar adecuadamente la solicitud. Esto implica que una petición de revisión salarial no debiera estar basada en las necesidades particulares, sino en la contribución que se hace a la organización. Poco efectivo sería explicar que hubo un incremento importante en los gastos personales, que se desea adquirir algún bien o servicio adicional o, incluso, que se tiene una emergencia puntual que demanda recursos adicionales. En este último caso, es más probable que le ofrezcan un crédito blando, préstamo sin intereses u otra ayuda puntual, y no un incremento salarial. En esta línea, también deberíamos tener claras cuáles son nuestras expectativas de aumento, con una cifra o rango concreto, o bien lista de beneficios que se espera obtener.

Tercero, entender nuestro valor de mercado. Nuestra petición debiera estar alineada con los rangos salariales de mercado y nuestras características particulares en términos de formación y habilidades. Para ello, es importante tener una noción más o menos clara de cuáles son los rangos de sueldos en compañías similares, para cargos equivalentes y para profesionales con experiencia parecida. Para este punto, se pueden consultar ofertas laborales, preguntar a colegas o recurrir a la Guía Salarial de Robert Half, que se ha convertido en un referente del mercado laboral.

En resumen, la solicitud de aumento de sueldo es una decisión estratégica, que requiere planificación y preparación. Ello, porque aunque desde la mirada del trabajador este se vea razonable, necesario y justo, la decisión del empleador involucra un análisis que no siempre es sencillo. De hecho, el reajuste salarial a un colaborador y las razones para concederlo son una señal para el resto de la organización, especialmente cuando se trata de compañías que no tienen sistemas de reajuste preestablecidos o negociaciones colectivas.

Finalmente, considerando lo anterior, debemos estar preparados para no recibir un respuesta al momento de la petición y para que, probablemente, sea necesario un segundo encuentro para recibir la contestación. Por supuesto, también está la posibilidad de un “no”, pero ese es un tema que da para otro artículo.

¿Algún otro "tip" que puedan compartir en base a su propia experiencia? ¿Han enfrentado este proceso?

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