De candidatos presidenciales a entrevistas de trabajo

Por Karina Perez

Después de semanas de muchos comentarios en los medios de comunicación sobre cómo los diferentes precandidatos presidenciales se aprestan a contar su historia personal, planes y objetivos, generando una gran cantidad de opiniones -algunas positivas y otras negativas-, comprendemos mejor que nunca que cualquier cosa que hagamos o digamos en público tiene un efecto en la gente, y que le debemos respeto a esa interacción.

Todo lo que ha pasado me hizo pensar en la analogía cuando hablamos de entrevistas de trabajo, una instancia en que se cuenta una historia, deseos y motivaciones, y se busca “encantar” o “atraer” a la persona que está al otro lado de la mesa.

No hay nada que se dé fortuitamente si es que no nos preparamos para esa reunión. La experiencia me dice que mientras más nos dispongamos, mejor chance tenemos de salir airosos, lograr parte de los objetivos y, ojalá, conseguir avanzar en el proceso de selección para ser elegido como candidato.

Si bien estar preparado es el primer y -casi- más importante paso del proceso, lamentablemente no garantiza en forma automática ser el escogido, pues eso depende de muchas variables y no todas se pueden controlar. Por lo que, si deseas mejorar las posibilidades y tener el viento a tu favor, aquí van algunas recomendaciones:

1. Empresa y persona. Es imperante tener información relacionada con la empresa a la que estás postulando, el negocio, sus resultados, clientes, entorno, etc. Si no haces la investigación mínima, estarás en desventaja para entender qué de tu experiencia puede ser importante para ella y, por otro lado, no aprovecharás el tiempo en hacer preguntas atingentes. En el caso de tener la oportunidad, es significativo saber con quién vas a hablar, pues eso te dará más contexto sobre lo que puedes esperar y personalizar la interacción. No es lo mismo hablar con una persona de recursos humanos que con un economista, un ingeniero o un gerente general. Cada persona y cargo imprime su propia experiencia a la hora de entrevistar.

2. Puntualidad y presencia. Parece demasiado obvio hablar de esto, pero no lo es. Si arribas a la hora acordada al edificio donde es la reunión, lo más probable es que llegues tarde a la entrevista. Entre chequear antecedentes con seguridad, esperar el ascensor y que se comuniquen internamente con la persona que buscas, el reloj no estará a tu favor. En respeto y concordancia con el proceso, llega 10 minutos antes; siempre es mejor esperar a que nos esperen. En términos de presencia, la entrevista sigue siendo considerada una situación solemne, donde usar vestimenta formal de trabajo siempre es lo más recomendado. Excepto que vayas a postular a empresas donde es reconocida la informalidad. Ahí tendrás que amoldarte a las circunstancias. Si no cuentas con la información para la primera entrevista, sé observador y ajusta lo necesario de ahí en adelante.

3. Escucha. A veces uno se imagina que al ser el entrevistado, se debe ocupar con la voz todo el espacio de la habitación. Pero la verdad es que hay dos personas en la sala y, aunque es de esperarse que sea el entrevistado el que hable, no pierdas la oportunidad de realmente escuchar lo que la otra persona te está diciendo. En esos momentos es cuando se pueden dar grandes oportunidades. Antes que “contar tu historia”, es mejor entender qué quiere oír o saber la contraparte, y usar eso a tu favor. Si enganchas en una conversación de dos vías con el otro, de seguro tendrás mejores resultados.

4. Postura. El cómo te presentas no incluye solo lo que llevas puesto, el perfume o cómo te peinas. Envuelve también el cómo extiendes la mano, te sientas en la silla, mantienes la mirada, usas los brazos y cómo cada movimiento acompaña armoniosamente tu historia. Y es que la historia siempre debe ser la protagonista. Esto es algo que requiere práctica y, para tu tranquilidad, existe amplio material y videos en internet que te pueden ayudar.

5. Pregunta. No consultes sobre renta en la primera entrevista. Si es una empresa en la que nunca has trabajado, de seguro tendrás una gran cantidad de interrogantes interesantes. Recuerda, cada oportunidad que tienes debes aprovecharla para evaluar el trabajo y saber si es el lugar adecuado para seguir desarrollando tu carrera. Además, servirá para demostrar tu preparación, capacidad de análisis e interés. Pero evita preguntas que puedan incomodar a la contraparte, y no esperes tener otra hora para hacer tus consultas. Haz las más relevantes y no te olvides del contexto.

Todo lo anterior te ayudará a estar más preparado y sentirte más seguro. Reflejar esa seguridad es muy importante para generar confianza y credibilidad en el entrevistador, siendo un elemento fundamental para tener éxito. ¡Suerte en la búsqueda!

* Karina Perez es directora asociada de Robert Half en Chile

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