¿Una relación complicada con tu jefe? Aprende cómo mejorarla

Por Robert Half 10 de abril 2019

Chile tiene una tasa de desempleo de 6,8%. Los datos entregados en el último boletín del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) corresponden al trimestre comprendido entre noviembre de 2018 y enero de 2019 y suponen un alza de 0.3 puntos porcentuales en relación al mismo periodo del año anterior.

Aunque la cifra puede generar diferentes interpretaciones, hablar de desempleo siempre permite abordar un asunto que genera gran debate: la relación entre empleados y jefes. Según datos de un estudio realizado en Estados Unidos en julio de 2017 y publicados por el canal CNBC, el 60 por ciento de los trabajadores dejó su trabajo o consideraría irse por el hecho de tener un mal jefe.

Y hay más. El 58% aseguró que estaría dispuesto a quedarse en su trabajo, incluso con un salario más bajo, si tuviera un buen jefe.

La cifra no parece ser muy lejana de la realidad que se vive en Chile. Y aunque la mala gestión es una de las razones más comunes para sentirse insatisfecho o incluso cambiarse de trabajo, la decisión de irse no es fácil. Y para eso, existen diversas formas de enfrentar un ambiente laboral donde debes manejar la relación con un jefe difícil.

Ponerse en el lugar del jefe

Según la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), el primer consejo que debe considerar un trabajador que pretende solucionar los conflictos que genera una relación complicada con su jefe es ponerse en su lugar y tratar de entender los motivos de su conducta. La idea es intentar establecer si las acciones de tu jefe se deben al grado de estrés al que él está sometido.

Visualizar cuál es el papel de tu jefe en la empresa es muy importante en este caso. Debes tratar de entender cuáles son sus objetivos, sus valores y qué le exige a él la empresa. Si logras establecer un grado de empatía con la situación, será más simple comprender a tu jefe. Posiblemente serás capaz de apoyarlo de manera más concreta a solucionar problemas, a mejorar su gestión y te convertirás en un aliado potente para él.

Maneja las críticas en privado

Es muy difícil que logres determinar el momento y el lugar en que tu jefe hará una crítica o comentario relacionado con tu trabajo. Sin embargo, tienes el poder de decidir cuándo y cómo reaccionarás tú ante una situación de este tipo.

El control de las emociones es fundamental y lo mejor es siempre hacerlo en privado. Si una situación te genera molestia y llega incluso al punto de afectar tu rendimiento o sensación de bienestar en el trabajo, hay que conversar y exponer abiertamente al jefe lo que sucede. Pero hay que hacerlo a solas, de manera educada y profesional.

Ante una crítica que consideres injusta, debes exponer tus sentimientos, pero no caer en una confrontación. Enfrentarte a tu jefe puede dañar aún más la relación, por eso no debes asumirla como un ataque personal sino como información valiosa para desempeñarse mejor. Controlar tu impulso natural a rechazar una crítica, es el primer paso para convertirla en una oportunidad para trabajar junto con tu jefe en un plan de desarrollo por ejemplo.

Controla el estrés laboral

La reducción y reorganización de las empresas marca una tendencia donde la mayoría de los trabajadores manifiesta inseguridad laboral y miedo constante a perder el empleo. El estrés que se origina de esta situación no afecta a todos por igual y la clave es identificar las tensiones específicas del ambiente de trabajo que te afectan. Al lograr hacerlo, serás capaz de crear estrategias continuas de manejo del estrés para sobrellevar las situaciones. Aunque suene simple, para muchos es un tema difícil de manejar, por lo que la ayuda de un mentor o de alguien del departamento de recursos humanos, por ejemplo, puede ser de extrema ayuda.

No contamines el ambiente laboral

Por más que sientas deseo de comentar y opinar sobre tu jefe con tus compañeros, piensa dos veces antes de hacerlo. Crear espacio para rumores de pasillo o abrir la posibilidad de que lo que hayas dicho se transforme en otra cosa sólo traerá más problemas y hará que la relación entre ambos empeore.

Adopta un enfoque positivo

Tu actitud es un gran aliado para recomponer relaciones con un jefe difícil. Si te dejas llevar por una mala actitud, pasará poco tiempo hasta que se empiece a notar una baja en tu rendimiento. Eso solo te afectará negativamente, por lo que tienes que evitar caer en esa dinámica y enfocarte en rendir al máximo y mantener una relación positiva con tus demás compañeros y buscar el diálogo con tu jefe para solucionar las posibles diferencias.

Examina tu conducta

Culpar al jefe puede ocultar la realidad. Antes de hacerlo, tienes que observarte a conciencia y evaluar tu comportamiento. Analizar tu rendimiento, la forma y el nivel como estás desarrollando tu trabajo. Si eso se hace de manera responsable, es posible que descubras que la razón para los problemas viene de ti. Y el encargado de resolverlo eres tú.

Un manejo adecuado de la relación entre un empleado y su jefe puede revertir la situación de disgusto que muchos trabajadores sienten en su trabajo. Saber reconocer las situaciones, evaluar lo que hacemos e identificar si estamos fallando y empatizar con el jefe pueden ser factores clave para reducir los números de los estudios y hacer con que tu día a día laboral sea mucho más positivo y puedas proyectarlo en el tiempo de manera constructiva. La empresa no será la única en ganar, verás beneficios a nivel laboral y personal que serán útiles para tu valoración personal y de quienes trabajan contigo.

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