Pandemia y teletrabajo: Lecciones y desafíos

Por Robert Half on 13 de mayo 2020

¿Cómo será el trabajo una vez superada la pandemia del coronavirus? Aunque la respuesta está lejos de conocerse, lo que sí podemos anticipar es que no será como era antes. Y quizás la historia relacione las consecuencias de esta epidemia mundial y la transformación digital de manera positiva, ya que ha gatillado una serie de cambios que se vislumbraban para mediano y largo plazo. Pero ahora están siendo solucionados de manera innovadora, aunque muchas veces de manera forzosa.

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La nueva cara del teletrabajo

Antes de la pandemia, el trabajo a distancia se planteaba como la dinámica laboral a la cual había que apuntar, pero sin una convicción total al respecto. Había muchos mitos de que trabajar de manera colaborativa a distancia no era posible y existía mucha desconfianza sobre los resultados del teletrabajo.

Sin embargo, la necesidad hizo que esta forma de trabajar se impusiera para que el mundo laboral siga su curso y se han visto muy buenas experiencias. Lógicamente, son necesarios ajustes y correcciones, pero se trata de una alternativa que vino para quedarse y que planteará un nuevo escenario laboral que abrirá muchas oportunidades para las empresas y los profesionales.

El valor de la adaptación

Comprender esta evolución de la forma de trabajar es fundamental y lo será aún más en la medida en que las empresas y los profesionales sean capaces de incorporarla a sus dinámicas y convertirla en una fortaleza personal.

Hemos tenido que pasar de un extremo a otro, casi sin tiempo para darnos cuenta de esa transición, poner en práctica el trabajo remoto y hacerlo funcionar. Esto generará herramientas que permitirán a las empresas desarrollar nuevos protocolos, rediseñar procesos y abrirse oportunidades basadas en la lógica del teletrabajo, ofreciendo nuevas oportunidades y mostrándose como organizaciones con un gran atractivo para los profesionales. A su vez, éstos últimos también podrán desarrollar nuevas habilidades que los hagan destacar a la hora de exhibir sus cualidades y experiencia con el teletrabajo, permitiéndoles ser más competitivos y atractivos para las empresas, a la hora de contar con su talento en un futuro post pandemia.

Nueva forma de relacionarnos

Ante el surgimiento de la tecnología y las formas virtuales de comunicación, la pregunta era, ¿cómo nos vamos a relacionar sin el contacto personal? Y ahora, a semanas de vernos obligados a trabajar de manera remota, estamos sosteniendo reuniones virtuales y usando las herramientas tecnológicas que tenemos a mano para sortear las dificultades y mantenernos trabajando pese a todo.

Como nunca antes, plataformas como Zoom u otras han servido para recrear el entorno de las oficinas a través de nuestras pantallas, permitiendo a los equipos de trabajo mantener u organizar sus rutinas laborales, optimizando tiempos sin importar la distancia física. Lo mismo ha sucedido con los clientes, ya que la imposibilidad de reunirse personalmente con ellos ha sido superada con opciones virtuales que agilizan y solucionan una necesidad mutua de avanzar en negociaciones y operaciones de todo tipo. Es cierto que esta clase de dinámicas no son posibles en todas las industrias, el ritmo tampoco es igual en todos los rubros, pero se estableció una nueva referencia para todos.

Una colaboración más horizontal

¿Será necesario viajar, si puedo hablar con mi equipo por internet?, se preguntan desde ya muchos gerentes, cuyas agendas están siempre colmadas de compromisos de ese tipo. ¿Hará falta esa reunión eterna, si en algunos minutos podemos aclarar los lineamientos y conocer el status de trabajo de cada uno con una simple videoconferencia?, dirán los profesionales a sus jefes.

Estas simples consideraciones comienzan a surgir con fuerza en los ambientes profesionales y con justa razón. El escenario del estallido social que ocurrió en Chile, y ahora la pandemia del coronavirus, han obligado a repensar muchas estructuras que creíamos inamovibles, pero que se muestran muy adaptables a la realidad que vivimos en un mundo cada vez más conectado a la tecnología.

El teletrabajo ha mostrado una cara amable en cuanto a las relaciones laborales porque ha expuesto la posibilidad de simplificar muchos eslabones. Acceder a hablar directamente con el jefe puede ser mucho más simple de lo que se creía. Es posible que los gerentes detallen un plan de trabajo sin perder demasiado tiempo. Eso sin contar todos los beneficios anexos, como la opción de pasar más tiempo con la familia, no tener que perder horas desplazándonos por la ciudad, siempre con el reloj en contra, para llegar a la oficina, a la casa o al lugar acordado con un cliente para una reunión.

Se ha demostrado, por fuerza de la necesidad, que el teletrabajo es posible, que tiene un campo de perfeccionamiento insospechado, pero altamente factible. Y también queda en evidencia la capacidad de las empresas y profesionales de adaptarse a este cambio que muchas veces era cuestionado. Los ambientes laborales no dejarán totalmente atrás las estructuras que conocemos de toda la vida. Sin embargo, hemos visto a algunas nuevas mostrar toda su fuerza. Pasada la pandemia, la respuesta a cómo será el trabajo no está del todo clara, pero su carácter híbrido, combinando lo mejor de ambos mundos resulta prácticamente inevitable.

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