Conciencia ambiental: Un desafío para el mundo laboral

Por Robert Half 22 de abril 2019

La Tierra es un planeta en peligro. Pero aunque vivimos en él y nuestra vida se sustenta en los recursos que nos ofrece, nuestra actividad ha puesto en riesgo el equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras. Y por esa razón, es necesario promover la armonía con la naturaleza y el planeta.

Por esa razón la Organización de la Naciones Unidas (ONU) celebra el Día Mundial de la Tierra cada 22 de abril. Desde 1970, la iniciativa del senador estadounidense y activista ambiental Gaylord Nelson nos recuerda la responsabilidad colectiva que tenemos de fomentar la conciencia, el cuidado y la preservación del planeta.

La degradación del medioambiente es un tema con el cual lidiamos diariamente. Está presente en nuestro día a día. Y las empresas no están ajenas a él. Pasamos más horas en nuestro ambiente laboral que en nuestras propias casas, por lo que una conducta responsable en este sentido es una exigencia que todos debemos imponernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

¿Qué deben hacer las empresas?

Independiente del tamaño de una empresa, esa conducta de responsabilidad y conciencia con relación al cuidado del planeta, también debe estar presente. Y no sólo en el discurso, sino que además en la acción.

Existen muchas acciones, desde las más elementales hasta otras más elaboradas, para que una organización sea más amigable con el planeta. Acá revisamos algunas que pueden ser introducidas para que formen parte de la cultura de la empresa:

  1. Transporte de los trabajadores

Existe una serie de alternativas responsables con el medio ambiente que se pueden aplicar para que los trabajadores se desplacen desde y hacia sus hogares. Para aquellos que viven más lejos, la empresa puede incentivar el uso del auto compartido. Ayudar a identificar compañeros que viven en sectores cercanos y ofrecer alguna bonificación para el gasto de combustible o un estacionamiento preferencial para quienes adopten esta medida, pueden ser formas de incentivar esta práctica que apunta a la reducción del consumo de combustible y de emisión de gases contaminantes. Quienes vivan más cerca pueden recibir estímulos similares para moverse en bicicleta o en scooters, que han tenido un avance muy significativo en algunos sectores de la ciudad.

  1. Uso de los insumos y eficiencia energética

En el caso de las oficinas, el uso del papel, de la tecnología y servicios básicos como la electricidad es fundamental si se busca una conducta más responsable con el medioambiente.

Promover la reducción del uso del papel para los procesos administrativos, estimular el uso de equipos energéticamente más eficientes y un consumo más responsable de la energía son formas concretas lograr este objetivo. Y por más simples que parezcan, si pasan a ser parte de la cultura de una organización a nivel masivo, provocarán un impacto relevante en el planeta.

  1. Implementa conductas pro reciclaje

Los lugares de trabajo son un espacio donde un trabajador pasa muchas horas de su vida. La necesidad de reciclar la basura es una realidad y se están haciendo esfuerzos significativos en varias direcciones para tratar los desechos que se generan. En los hogares y colegios, por ejemplo, ya hay varias iniciativas, por lo que las empresas deben hacerse cargo del tema, estimulando la separación de ciertos elementos como los restos orgánicos de comida, plásticos de los envases de comida, aluminio de las latas de bebidas, papeles y cartones. Otra posibilidad es analizar la opción de apadrinar alguna institución de caridad y donar a ella elementos como ropas que ya no se usan y están en buen estado para que otra persona las pueda usar.

Además de convertirse en prácticas sanas y constructivas para todos los trabajadores, pueden ser un potente elemento para transmitir y consolidad la reputación de la empresa.

  1. Mejora los procesos de producción

Toda la cadena de producción es perfectible y esa máxima debe formar parte de la cultura de una empresa que busca genuinamente ser amigable con el planeta. Incorporar tecnología para que los procesos de producción sean más limpios o establecer una política para controlar la huella de carbono son medidas que generan un impacto concreto para el cuidado medioambiental.

  1. Estimula el compromiso de los proveedores

Toda empresa puede determinar una política amigable con el medio ambiente como un requisito para elegir a sus partners de su cadena de producción. De esta manera, desde la empresa que provee materia prima hasta las que entregan servicios y productos destinados a la operatividad de la empresa estarán inmersas en un ambiente de exigencia y responsabilidad con el planeta.

Estas medidas son apenas algunos ejemplos. Existe una infinidad de otras soluciones así como de aplicaciones según el rubro industrial al que se dedica una empresa. El tema es que se trata de una conducta que genera cambios, y éstos se hacen cada vez mayores en la medida que más actores se sumen y los repliquen.

El daño medioambiental es una realidad contundente y la lucha por revertirlos tiene que ser inmediata. Adoptar esta conciencia tiene que ir más allá de una simple declaración de principios. Debe ser una conducta y una cultura permanente, cuidadosamente desarrollada, estimulada y protegida, para que garantice un real aporte para el desarrollo de nuestra actividad y de nuestra vida.

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