Si el aumento de sueldo no se puede, bienvenidos sean los beneficios

Por Karina Perez

Cuando los expertos vislumbran el reajuste salarial de los trabajadores del sector público en torno a un 2,5% debido a la inflación, las empresas privadas también comienzan a sacar cuentas y los ejecutivos proyectan lo que será el incremento de sueldos para 2018.

Un estudio realizado por Robert Half a gerentes y/o directores de diferentes compañías muestra que el 26% de los encuestados espera que los salarios de la empresa en la que se desempeña aumenten en un 10% en los próximos doce meses, mientras que un 20% opina que podrían incrementarse en un 5%, y un 7% reconoce que no se ha planeado subir los sueldos de sus equipos.

Ante este escenario, para muchos más bien conservador, con una cifra de desempleo en el Gran Santiago que llegó a 7,2 en septiembre (según informe de la Universidad de Chile), pero que se ha visto movilizado y más dinámico que a principios de año, los procesos de RR.HH. están manifestando nuevas variables a la hora de la negociación salarial, en especial cuando no hay contemplado aumento en dinero, ya sea por restricciones de presupuesto o por estar dentro de lo que paga el mercado.

Y es que hoy, la disputa por los profesionales calificados es mayor y, al momento de contratar a un candidato, las empresas necesitan tratar de igualar su remuneración, por lo que se preocupan de hacer una buena carta oferta. De esta forma, cuando se trata de ajustar el sueldo no deben hacer grandes esfuerzos, porque están a la par con la competencia.

Además de reforzar los sueldos variables, que en general dependen del trabajo del profesional, para muchos los beneficios no financieros pueden compensar perfectamente la remuneración y ser más relevantes según su estilo de vida, edad, situación familiar, etc.

El estudio que menciono muestra que las compensaciones más comunes entre las empresas son contar con un seguro de salud complementario (además de vida y odontológico) y entregar vales de almuerzo o de comida. Luego, vienen los programas de bienestar; capacitación y entrenamiento; horario flexible o teletrabajo; días libres y/o bonos para fechas especiales (como cumpleaños del trabajador o de algún hijo); gimnasio en la oficina; celular; devolución de gastos; guardería para niños pequeños; aguinaldo; notebook y auto, entre otros.

Por esto es que el dinero no es siempre la mejor solución ni la única. En este sentido, la recomendación es que las organizaciones sean capaces de pensar en cómo motivar y generar valor agregado que mejore la calidad de vida y el entorno de todos sus colaboradores. 

* Karina Perez es directora de Robert Half en Chile

Tags: Carrera

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