Mentoría: un salto de calidad para los profesionales jóvenes

Por Robert Half on 9 de agosto 2021

En el ambiente profesional, la transferencia de conocimiento es fundamental. En términos prácticos, se trata de un conjunto de actividades dirigidas a la difusión de conocimientos, experiencia y habilidades con el fin de facilitar el uso, la aplicación y la explotación del conocimiento y las capacidades de un profesional con más experiencia a otro menos experimentado.

Una de las formas para lograrlo es la mentoría, definida como una relación de desarrollo personal en la que un profesional senior, con mayor experiencia o conocimiento, ayuda a otro que tiene menos, el aprendiz. Se trata de una relación que reporta beneficios para ambos profesionales y aquí revisamos cómo a provechar al máximo la experiencia que han adquirido los profesionales de mayor trayectoria y poner en valor su talento.

Ventajas para todos

En un entorno laboral donde los profesionales seniors tienen dificultades para insertarse, la mentoría puede convertirse en un eslabón fundamental. Gracias a su experiencia, los profesionales de mayor trayectoria pueden aportar en todo tipo de habilidades y conocimientos que las nuevas generaciones necesitan adquirir y generar relaciones profesionales a largo plazo.

Para las empresas, en tanto, este tipo de relaciones entre mentores y aprendices, permiten:

  • incrementar la transferencia de conocimiento, que a su vez lo incorpora a una cadena de valor para que genere un retorno económico.
  • promueve la mejora de competencias.
  • motiva a los trabajadores a buscar un constantemente un mayor desarrollo profesional.
  • incrementa el trabajo en equipo en toda la organización.
  • mejora la retención de talentos.
  • fomenta la creación de relaciones a largo plazo y estimula la planificación de líneas de sucesión profesional.

Finalmente, los jóvenes talentos se benefician de un entorno de colaboración, donde son capaces de progresar incorporando conocimiento que es muy difícil obtener sin el apoyo de quienes han pasado por situaciones que ellos empiezan a experimentar. Esto fortalece además la cultura organizacional de la empresa, la actitud de sus profesionales y el compromiso y sentimiento de pertenencia a un equipo sólido y compenetrado.

¿Cómo generar una experiencia de mentoría exitosa?

Para nuestros especialistas, la mentoría es un recurso que las empresas deben considerar y que se está expandiendo. Cuanto mejor sea la interacción entre los mentores y aprendices, mayores serán sus posibilidades de éxito. Aquí presentamos cuatro consejos para que la mentoría tenga un impacto positivo:

1. Elección del aprendiz

Las relaciones de mentoría profesional pueden establecerse de manera tradicional, donde un mentor experimentado transfiere sus conocimientos a uno con menos experiencia, pero también puede producirse una situación en que ambos están al mismo nivel y comparten su bagaje.

Independiente de la opción, aquel que vaya a aprender del otro debe estar seguro del beneficio que obtendrá de esta dinámica. Es fundamental saber de antemano cuáles son sus intereses profesionales y objetivos a largo plazo, para que la mentoría sea lo más provechosa posible.

2. Mantener el compromiso con el proceso

Cuando se asume un rol de mentor, hay que comprender y asumir que el éxito de una mentoría radica también en el compromiso. Mantener el foco y el nivel de prioridad en el proceso es fundamental, ya que el envión de los primeros días puede tender a desvanecerse con el paso del tiempo y el surgimiento de nuevas tareas y problemas cotidianos en el trabajo.

Para evitar esta amenaza, una planificación resulta clave. Se aconseja destinar un tiempo para la actividad de mentoría, que puede ser periódica y recurrir tanto a la interacción presencial como remota, aprovechando las virtudes de la tecnología para discutir el progreso en las metas profesionales o asuntos relacionados con el trabajo que el aprendiz.

3. Involucrar al aprendiz

Así como el mentor, el aprendiz también tiene que estar comprometido. El primer paso para lograr este objetivo es mantener un canal de comunicación permanentemente abierto para propiciar el intercambio de información, preguntas y comentarios de manera bilateral.

Es clave entender que se trata de un proceso que se va perfeccionando constantemente y que requiere un monitoreo periódico. Puede ser valioso establecer metas claras y discutir las expectativas desde el principio del acuerdo.

4. Crear un plan de desarrollo profesional

Aunque parezca elemental, un programa de mentoría debe partir de la base de que busca solución a un problema o necesidad de la empresa y sus profesionales. Por lo tanto, es clave considerar lo siguiente:

  • ¿Qué tipo de desarrollo profesional se espera lograr?
  • ¿Qué conocimientos, habilidades y consejos se busca impartir?
  • ¿Cuál es la forma de aprendizaje que mejor se adapta a la empresa y sus profesionales?

Con esas respuestas, el paso siguiente es crear un plan de desarrollo personal, delineando las prioridades y objetivos, la estructura y la duración esperada de la relación de mentoría.

El plan también tiene que describir las acciones a realizar, un cronograma realista para alcanzar los hitos clave y detalles sobre cualquier apoyo o recursos que el aprendiz pueda necesitar para lograr los objetivos descritos.

La participación del aprendiz en el proceso de desarrollo del plan también es fundamental porque lo lleva a apropiarse de su desarrollo profesional y a participar más en la experiencia de mentoría en general.

La mentoría profesional lleva a los profesionales jóvenes a avanzar o desarrollar más confianza en el desarrollo de su carrera. Es un salto de calidad que los beneficia, pero también permite a los mentores a enriquecerse y sentir un mayor nivel de valoración por su experiencia. Y para las empresas es un recurso poderoso para sacarle mayor provecho al talento, ofreciéndoles la oportunidad de crecer y ser reconocidos.

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