Tres perfiles que arruinan el clima laboral de una empresa

Por Robert Half 19 de junio 2019

El clima laboral es algo clave para que una empresa logre sus objetivos. En términos generales, se define como el contexto en que se desarrolla la actividad laboral de una organización y la percepción que tienen los trabajadores de un cargo o empresa determinada.

Anualmente, las organizaciones invierten una gran cantidad de recursos que apuntan a identificar, mejorar o mantener el nivel en que se encuentra su clima laboral y, según cifras de un estudio realizado en Chile el 2017 por el grupo Adecco, el 37% de los chilenos considera que un grato ambiente laboral es un factor fundamental para lograr la felicidad en el trabajo.

Las cifras y la conciencia con relación al tema van en ascenso. Sin embargo, pese a todo el esfuerzo realizado para encontrar y preparar a los mejores talentos para una empresa, no existe ningún sistema capaz de evitar la existencia personas capaces de arruinar el ambiente y la convivencia del equipo.

En algunos casos, ese tipo de trabajadores llegan a ser tan tóxicos, que pueden contaminar el clima laboral al punto de afectar la productividad y la permanencia de reales talentos. Por esas razones, es imprescindible deshacerse de ellos cuanto antes, identificando los tres perfiles más comunes de este tipo de influencias negativas para la empresa.

  1. El “Todopoderoso”

Hay circunstancias en que, ya sea por talento o por una relación de confianza, ciertos trabajadores pasar a ser reconocidos como imprescindibles. Esta situación puede generar en algunas personas una sensación de privilegio malentendida que es dañina para una empresa. Eso porque este status puede ser usado para ejercer algún tipo de acoso, para recibir un trato preferencial o para obtener algún tipo de ventaja sobre sus pares. Estos tipos de conductas son algunos ejemplos comunes de situaciones en que una persona cruza la línea de la autoridad, sintiéndose con el derecho de dar órdenes, tomar determinaciones e, incluso, desempeñarse con menor exigencia que los demás. Esta sensación de superioridad, genera molestias en todos aquellos que conocen la situación y afecta directamente el clima laboral, el compromiso y la productividad de la empresa.

  1. El “Revoltoso”

Suele tener una habilidad especial para crear y esparcir chismes y rumores por donde pasa. Sus responsabilidades laborales suelen quedar en segundo plano, ya que asume una conducta protagónica ante las situaciones cotidianas de la empresa, provocando alteraciones entre los trabajadores con intrigas y discordias de todo tipo. Siempre con comentarios incisivos, parece descontento siempre, sin importar si el tema en cuestión es el horario de la jornada, una actividad recreativa, un acuerdo salarial, una decisión de gerencia o cualquier otro motivo. En ocasiones también aparece como un “mediador”, que informa a los jefes las situaciones que ocurren en la empresa.

  1. El “Renegado”

Se empeña en reflejar que su misión en la empresa parece ser poner todo en peligro. No sigue las reglas, toma decisiones para las cuales no está autorizado y, pese a las capacitaciones e indicaciones que recibe, hace las cosas como se le da la gana. En el caso de empresas donde se realizan actividades de riesgo físico, pueden provocar accidentes donde resulten lesionados o heridos otros trabajadores o ellos mismos. En rubros donde la actividad se centra en la atención a clientes, su falta de disciplina puede ocasionar la pérdida de clientes. Lo más grave es que la detección o la mantención de este tipo de personas en un equipo puede provocar el surgimiento de nuevos renegados, los cuales al ver su conducta no es sancionada, decidan seguir sus pasos.

Estos perfiles representan un universo común de personas dañinas para el clima y el compromiso del equipo de trabajo. Por lo tanto, es fundamental identificar y eliminar a este tipo de perfiles, ya que afectan a todo el ambiente y repercute en muchos aspectos intangibles y otros que solo se pueden ver a largo plazo, cuando el daño es mayor.

Por esta razón, los esfuerzos para eliminarlos deben ser constantes, puesto que su presencia afecta el rendimiento, la productividad de la empresa y, lo que también es grave, hace que otros talentos para los cuales el ambiente de trabajo sí es un factor decisivo en su opción por quedarse o irse de una empresa, lo que puede producir pérdidas que sean muy difíciles de reparar.

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