Día Mundial de la Bicicleta: ¿Cómo sacarle provecho a una práctica saludable y amigable con el medio ambiente?

Por Robert Half 5 de junio 2019

Usar la bicicleta como medio de transporte es una tendencia que llegó para quedarse en Chile y muchas personas en los últimos años han cambiado el auto o el transporte público por la opción de pedalear. Tanto así que han surgido alternativas públicas y privadas para ofrecer bicicletas de uso compartido y las autoridades de gobierno han tenido que sumar el tema a la agenda para mejorar la infraestructura de las ciudades, con el objetivo de hacerlas más amigables y mejor preparadas para este medio de transporte.

El fenómeno no es nuevo a nivel global, por eso la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora cada 3 de junio el Día Mundial de la Bicicleta. La intención es poner el foco sobre los beneficios que implica el uso de este medio de transporte, animando a los países miembros a incluirla en sus estrategias de desarrollo, a mejorar la seguridad vial y a integrarla en la planificación y el diseño de infraestructuras sostenibles de movilidad y transporte y, finalmente, a promover el uso de la bicicleta.

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Una oportunidad para las empresas

Aunque hay mucho por hacer en materia de desarrollo vial y cultura, este medio de transporte muestra un ascenso constante en los últimos años en Chile. Y las empresas pueden aportar y beneficiarse a la vez de este boom.

Según cifras dadas a conocer por una encuesta realizada por Laborum.com en 2015, de una muestra de 130 empresas, el 30% de las organizaciones afirma que incentiva la utilización de bicicletas entre sus empleados.

Las medidas más utilizadas resultaron ser los estacionamientos especiales para bicicletas (49,2%), la habilitación de duchas en los baños (24,6%) y espacios establecidos con casilleros para que los ciclistas puedan guardar sus implementos como bolsos o cascos (24,6%).

Una tendencia en expansión

Los datos obtenidos en 2015 son un buen punto de comparación para perfilar el ascenso del uso de la bicicleta en Chile. Además de la Ley de Convivencia Vial, que comenzó a regir en noviembre pasado, la ciudad de Santiago supera los 300 kilómetros de ciclovías. También se suma la disponibilidad de bicicletas de arriendo y el surgimiento de otros medios alternativos como los scooters, lo que proyecta una realidad distinta de cómo los ciudadanos encarar la forma de moverse por las calles.

Cosechando beneficios

El alza y tendencia del uso de la bicicleta como medio para transportarse desde y hacia el trabajo presenta muchos aspectos favorables.

A modo de ejemplo, datos de una encuesta realizada por el diario The Telegraph en 2015 revelaron que la pérdida de productividad en compañías con culturas de salud y bienestar más fuertes puede ser hasta 45% menor que en aquellas que tienen una peor cultura en esas materias. Además, la pérdida de productividad de las compañías más comprometidas alcanzaba el 5,9% de la masa salarial, en comparación con el 10,7% de las que tenían el peor nivel.

Eso confirma que para las empresas, estimular una política de movilidad saludable y no contaminante amparado en el uso de la bicicleta como medio de transporte, es una apuesta ganadora en varios sentidos.

Primero porque va en línea con la tendencia de países desarrollados, donde la bicicleta es sinónimo de una cultura amigable con el medioambiente y por los beneficios que representa al sustituir el uso de automóviles.

Segundo porque el uso de la bicicleta beneficia la salud y el equilibrio emocional de los trabajadores y disminuye el número de ausencias laborales por enfermedades. Además, ayuda a incrementar la productividad y el desempeño laboral, lo que se refleja en un beneficio importante para las empresas.

Estos beneficios han sido comprobados por estudios realizados, por ejemplo, por la Universidad de Georgia en Estados Unidos, donde se demostró un incremento de la energía de las personas en hasta un 65%, solamente haciendo un ejercicio regular de baja intensidad.

A nivel local, en abril de 2018 se organizó la octava versión del evento Cool Place to Bike Chile, cuyo objetivo es que las empresas participantes incentiven a sus trabajadores a transportarse en bicicleta y medir el retorno positivo que esto conlleva.

En 30 días, el evento que reunió empresas y entidades de gobierno como Banco de Chile, Enap, Wom, el Ministerio de Energía, entre otras, logró motivar a más de 1.300 trabajadores a subirse a una bicicleta, llegando a un total de 19.593 viajes y 159.253 kilómetros recorridos, lo que equivale a 4 vueltas a la Tierra. El resultado: 36 toneladas de CO2 no emitido al ambiente. Dicho de otra forma, 13.500 litros de combustible no quemado y 3,6 millones de calorías quemadas.

El objetivo final es que las empresas vean el uso de la bicicleta como una inversión y no como un riesgo. Que vayan mejorando constantemente, ya que los beneficios en materia de salud, ánimo y energía de sus trabajadores serán mayores, así como la cohesión de los equipos y una serie de ahorros tanto para las organizaciones como para los ciudadanos.

Usar la bicicleta es una tendencia que ha llegado para quedarse y en Chile muestra un avance constante. Capitalizar este fenómeno es entonces una oportunidad para que las empresas participen de manera activa. Incrementar la productividad y el desempeño de los trabajadores, de la mano también de un mejor ambiente laboral y de una colaboración real para la protección del medioambiente son objetivos posibles, estimulando una práctica saludable que además proyecta de manera positiva la imagen de la empresa en el mercado y en la sociedad.

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