Cómo gestionar diferentes personalidades en la oficina

Cómo gestionar diferentes personalidades en la oficina

Cada oficina se compone de una gran variedad de profesionales, cada uno de los cuales tiene un carácter y una personalidad diferentes, con sus debilidades y sus fortalezas. Son precisamente estas diferencias entre las personas las que hacen que el trabajo sea interesante.

Desde el punto de vista de los jefes, los diferentes caracteres a veces pueden suponer también un desafío, y tener una buena relación con cada uno de los profesionales y comprender qué los motiva es lo que les permitirá construir un equipo efectivo. Si usted es capaz de aprovechar las habilidades de cada uno, estará ante una gran oportunidad para construir una cultura de equipo sólida y establecer las bases del éxito.

La profundidad con que será capaz de saber de cada uno de los miembros de su equipo dependerá también de su gestión y del tiempo que le dedique a cada uno de ellos. Por supuesto, es mucho más fácil conocer a alguien en forma cercana si su equipo se compone de cinco personas que de 50. Pero, incluso en los grupos más grandes, un jefe tendría que ser capaz de saber, aunque sea en forma general, con quién está tratando en función de su manera de ser y de su comportamiento. Esto ayudará también a la hora de escoger la mejor estrategia de liderazgo, la que pueda entregar los mejores resultados.

Es importante que se adapte y que gestione a los miembros de su equipo de acuerdo a sus diferencias individuales. No hay dos personas iguales y, aunque trabajen bien juntas, es relevante ser tolerante con las diferentes personalidades y preferencias. Así, le resultará más fácil transmitir su mensaje y motivarlos para lograr el máximo nivel de rendimiento. Su objetivo es que los empleados estén contentos y motivados en el trabajo, y un poco de flexibilidad puede marcar la diferencia.

La pregunta es ¿quiénes son exactamente sus empleados y con quién tiene que tratar? Puede que su equipo se componga de muchos individuos con personalidades aparentemente similares, pero que, en el fondo, son muy distintos. Como jefe, es su trabajo identificar quién está rindiendo por debajo de sus posibilidades y por qué. De igual modo, saber qué convierte a su mejor empleado en la estrella del equipo le permitirá poder replicarlo en otros profesionales. A continuación, se entregan pistas sobre las nueve personalidades más comunes con las que es probable que se tope en su vida profesional:

1. El pacífico
Los empleados “pacíficos” son calmados, mesurados y normalmente muy optimistas. Puede que no siempre sean los mejores a la hora de tomar una decisión, ni tampoco los más rápidos, pero rara vez causan dolores de cabeza a los jefes. La calidad de su trabajo suele ser buena y, a menudo, son populares en la oficina. En el caso de los “pacíficos”, es importante asegurarse de que se sienten apoyados y reciben reconocimiento por el trabajo bien hecho. Asimismo, pasar un tiempo con ellos hablando de su vida fuera de la oficina, de sus aficiones o intereses, puede contribuir a mantener su moral alta y asegurar que disfruten el trabajo.

2. El tímido
Cuando tenga que tratar con este tipo de trabajadores es importante que adopte un estilo y un tono conversacional similar al suyo. Si no, puede que se cierren aún más. En muchas ocasiones, “los tímidos” tienen buenas ideas que pueden entregar un valor agregado al equipo, pero simplemente les falta la confianza para compartirlas con el resto del grupo. Como jefe, su trabajo es potenciar su ego y animarlo para interactuar un poco más con el resto de sus compañeros. Para conseguirlo, puede remarcar el valor que tienen para el equipo y para la organización.

Cada oficina se compone de una gran variedad de profesionales, cada uno de los cuales tiene un carácter y una personalidad diferentes, con sus debilidades y sus fortalezas. Son precisamente estas diferencias entre las personas las que hacen que el trabajo sea interesante.

Desde el punto de vista de los jefes, los diferentes caracteres a veces pueden suponer también un desafío, y tener una buena relación con cada uno de los profesionales y comprender qué los motiva es lo que les permitirá construir un equipo efectivo. Si usted es capaz de aprovechar las habilidades de cada uno, estará ante una gran oportunidad para construir una cultura de equipo sólida y establecer las bases del éxito.

La profundidad con que será capaz de saber de cada uno de los miembros de su equipo dependerá también de su gestión y del tiempo que le dedique a cada uno de ellos. Por supuesto, es mucho más fácil conocer a alguien en forma cercana si su equipo se compone de cinco personas que de 50. Pero, incluso en los grupos más grandes, un jefe tendría que ser capaz de saber, aunque sea en forma general, con quién está tratando en función de su manera de ser y de su comportamiento. Esto ayudará también a la hora de escoger la mejor estrategia de liderazgo, la que pueda entregar los mejores resultados.

Es importante que se adapte y que gestione a los miembros de su equipo de acuerdo a sus diferencias individuales. No hay dos personas iguales y, aunque trabajen bien juntas, es relevante ser tolerante con las diferentes personalidades y preferencias. Así, le resultará más fácil transmitir su mensaje y motivarlos para lograr el máximo nivel de rendimiento. Su objetivo es que los empleados estén contentos y motivados en el trabajo, y un poco de flexibilidad puede marcar la diferencia.

La pregunta es ¿quiénes son exactamente sus empleados y con quién tiene que tratar? Puede que su equipo se componga de muchos individuos con personalidades aparentemente similares, pero que, en el fondo, son muy distintos. Como jefe, es su trabajo identificar quién está rindiendo por debajo de sus posibilidades y por qué. De igual modo, saber qué convierte a su mejor empleado en la estrella del equipo le permitirá poder replicarlo en otros profesionales. A continuación, se entregan pistas sobre las nueve personalidades más comunes con las que es probable que se tope en su vida profesional:

1. El pacífico
Los empleados “pacíficos” son calmados, mesurados y normalmente muy optimistas. Puede que no siempre sean los mejores a la hora de tomar una decisión, ni tampoco los más rápidos, pero rara vez causan dolores de cabeza a los jefes. La calidad de su trabajo suele ser buena y, a menudo, son populares en la oficina. En el caso de los “pacíficos”, es importante asegurarse de que se sienten apoyados y reciben reconocimiento por el trabajo bien hecho. Asimismo, pasar un tiempo con ellos hablando de su vida fuera de la oficina, de sus aficiones o intereses, puede contribuir a mantener su moral alta y asegurar que disfruten el trabajo.

2. El tímido
Cuando tenga que tratar con este tipo de trabajadores es importante que adopte un estilo y un tono conversacional similar al suyo. Si no, puede que se cierren aún más. En muchas ocasiones, “los tímidos” tienen buenas ideas que pueden entregar un valor agregado al equipo, pero simplemente les falta la confianza para compartirlas con el resto del grupo. Como jefe, su trabajo es potenciar su ego y animarlo para interactuar un poco más con el resto de sus compañeros. Para conseguirlo, puede remarcar el valor que tienen para el equipo y para la organización.

3. El sensible
Para tratar con “los sensibles” tiene que ser especialmente precavido. Tienden a ser unos empleados encantadores, que contribuyen positivamente al equipo, pero el problema es que sus sentimientos se ven heridos muy fácilmente. Así que, aunque esté compartiendo con ellos la crítica más constructiva, existe el riesgo de que se lo tomen en forma personal y afecte a su desempeño. Por ello, no puede ser muy directo cuando se dirija a ellos. Cuando tenga que mantener una conversación difícil, asegúrese de que la enfoca desde la motivación y el apoyo y no desde la crítica.

4. El gracioso
Siempre habrá algún empleado al que le guste ser el centro de atención, tanto dentro como fuera de la oficina. Si usted es capaz de canalizar su entusiasmo, entonces podrían llegar a ser un muy buen elemento para el equipo, aportando un punto de diversión e interacción entre los otros profesionales. Pueden ayudar a subir la moral del equipo y desarrollar relaciones más fuertes entre colegas y colaboradores.

Asimismo, puede que en alguna ocasión necesite regresar a la tierra a “los graciosos”, especialmente si están perdiendo demasiado tiempo en cosas que no tienen nada que ver con el trabajo. Hágalo con cuidado, ya que no le interesa enfriar demasiado su ánimo. Unas palabras en privado serán suficientes para enderezarlos.

5. El preciso
Algunos empleados son altamente analíticos y estarán permanentemente preocupados de cumplir con los procesos definidos para hacer las cosas. En este caso, es muy probable que algunos de los cambios que estos trabajadores podrían sugerir en los sistemas o procesos ayuden a reducir costos o generen ahorro de recursos, pero otros puede que no. Existe el riesgo de que “los precisos” simplemente lo critiquen todo porque sí, solo porque no sea de la forma en la que a ellos les gustaría.

Gestionar a las personas en forma efectiva requiere escuchar lo que los empleados tengan que decir y tomar en consideración sus mejores sugerencias, pero también “pararles el carro” de vez en cuando. El enfoque analítico y basado en hechos de estos profesionales puede ser un gran valor agregado en algunos proyectos, pero no en todos. Con la orientación adecuada pueden trabajar a un altísimo nivel.

6. El potente
En todos los lugares de trabajo hay empleados “potentes” o “agresivos”, que siempre buscan tener el mando o tomar decisiones. En la mayoría de los casos son buenos haciendo su trabajo, y lo saben. Para una buena gestión de su equipo tiene que frenar a estos profesionales, siempre que sea necesario. No puede permitirse que debiliten su liderazgo en el equipo ni que afecten a otros empleados.

Estos empleados necesitan un estilo de management directo y sin rodeos, y también autonomía para llevar a cabo su trabajo. Es importante que muestre un interés activo en el desarrollo de su carrera, ya que, sin el apoyo y la motivación adecuada pueden afectar a la organización. Si sienten que su talento no está siendo reconocido, puede que se vayan.

7. El no participativo
Algunos empleados están muy poco interesados en integrarse al equipo y participar en las actividades que organice la compañía, y prefieren trabajar en paz y sin ser molestados. Como personas relativamente solitarias evitarán interactuar con colegas o clientes, y puede que esto afecte negativamente los resultados generales. Como jefe es importante que resalte la importancia de la colaboración e impulse a estos profesionales a trabajar codo con codo con sus compañeros. Eso no significa que, de golpe, tengan que convertirse en el mejor amigo de todo el mundo, pero necesitan participar más. Si permanecen recluidos, se podría plantear la posibilidad de que tal vez estén mejor en otra posición dentro de la organización, una que se adecúe a su personalidad y a sus fortalezas.

8. El inflexible
“Los inflexibles” a menudo representan un desafío para los jefes. Suelen oponerse a los cambios y no aceptan que una manera diferente de hacer las cosas pueda entregar también buenos resultados. Es necesario que refuerce la importancia del marco global, la “big picture”, más allá de la individualidad, y hacer que estos profesionales se den cuenta de que, si han recibido unas instrucciones, es por algo. A veces será necesario que sea más directo y tajante para superar su obstinación.

9. El difícil
Hay algunos pasos que puede llevar a cabo para evitar errores en la contratación, pero, a veces, puede que contrate a un empleado y se dé cuenta demasiado tarde de que no quiere involucrarse en el equipo o en la cultura de la organización, en absoluto. Al gestionar a personas es muy fácil darse cuenta cuando un empleado preferiría estar en otro lugar, en otro empleo, pero mientras sea parte de su equipo es su responsabilidad.

Puede que los empleados “difíciles” tengan una mala actitud frente al trabajo, pero para gestionar a su equipo tiene que ser capaz de sacar lo mejor de ellos. Deles trabajo en un proyecto específico y con unas instrucciones concretas, comparta con ellos fechas de entrega y resultados esperados, con el fin de tener un foco. Si no es capaz de motivarlos para que se esfuercen un poco más en el trabajo y entreguen los resultados que se espera de ellos, es importante que les hable directamente y que advierta a otros profesionales más sénior de su organización. Si aun así su desempeño continúa siendo bajo, puede que sea el momento de valorar los beneficios que un nuevo empleado podría aportar a su equipo. 

Para tratar con “los sensibles” tiene que ser especialmente precavido. Tienden a ser unos empleados encantadores, que contribuyen positivamente al equipo, pero el problema es que sus sentimientos se ven heridos muy fácilmente. Así que, aunque esté compartiendo con ellos la crítica más constructiva, existe el riesgo de que se lo tomen en forma personal y afecte a su desempeño. Por ello, no puede ser muy directo cuando se dirija a ellos. Cuando tenga que mantener una conversación difícil, asegúrese de que la enfoca desde la motivación y el apoyo y no desde la crítica.

4. El gracioso
​Siempre habrá algún empleado al que le guste ser el centro de atención, tanto dentro como fuera de la oficina. Si usted es capaz de canalizar su entusiasmo, entonces podrían llegar a ser un muy buen elemento para el equipo, aportando un punto de diversión e interacción entre los otros profesionales. Pueden ayudar a subir la moral del equipo y desarrollar relaciones más fuertes entre colegas y colaboradores.

Asimismo, puede que en alguna ocasión necesite regresar a la tierra a “los graciosos”, especialmente si están perdiendo demasiado tiempo en cosas que no tienen nada que ver con el trabajo. Hágalo con cuidado, ya que no le interesa enfriar demasiado su ánimo. Unas palabras en privado serán suficientes para enderezarlos.

5. El preciso
​Algunos empleados son altamente analíticos y estarán permanentemente preocupados de cumplir con los procesos definidos para hacer las cosas. En este caso, es muy probable que algunos de los cambios que estos trabajadores podrían sugerir en los sistemas o procesos ayuden a reducir costos o generen ahorro de recursos, pero otros puede que no. Existe el riesgo de que “los precisos” simplemente lo critiquen todo porque sí, solo porque no sea de la forma en la que a ellos les gustaría.

Gestionar a las personas en forma efectiva requiere escuchar lo que los empleados tengan que decir y tomar en consideración sus mejores sugerencias, pero también “pararles el carro” de vez en cuando. El enfoque analítico y basado en hechos de estos profesionales puede ser un gran valor agregado en algunos proyectos, pero no en todos. Con la orientación adecuada pueden trabajar a un altísimo nivel.

6. El potente
En todos los lugares de trabajo hay empleados “potentes” o “agresivos”, que siempre buscan tener el mando o tomar decisiones. En la mayoría de los casos son buenos haciendo su trabajo, y lo saben. Para una buena gestión de su equipo tiene que frenar a estos profesionales, siempre que sea necesario. No puede permitirse que debiliten su liderazgo en el equipo ni que afecten a otros empleados.

Estos empleados necesitan un estilo de management directo y sin rodeos, y también autonomía para llevar a cabo su trabajo. Es importante que muestre un interés activo en el desarrollo de su carrera, ya que, sin el apoyo y la motivación adecuada pueden afectar a la organización. Si sienten que su talento no está siendo reconocido, puede que se vayan.

7. El no participativo
​Algunos empleados están muy poco interesados en integrarse al equipo y participar en las actividades que organice la compañía, y prefieren trabajar en paz y sin ser molestados. Como personas relativamente solitarias evitarán interactuar con colegas o clientes, y puede que esto afecte negativamente los resultados generales. Como jefe es importante que resalte la importancia de la colaboración e impulse a estos profesionales a trabajar codo con codo con sus compañeros. Eso no significa que, de golpe, tengan que convertirse en el mejor amigo de todo el mundo, pero necesitan participar más. Si permanecen recluidos, se podría plantear la posibilidad de que tal vez estén mejor en otra posición dentro de la organización, una que se adecúe a su personalidad y a sus fortalezas.

8. El inflexible
“Los inflexibles” a menudo representan un desafío para los jefes. Suelen oponerse a los cambios y no aceptan que una manera diferente de hacer las cosas pueda entregar también buenos resultados. Es necesario que refuerce la importancia del marco global, la “big picture”, más allá de la individualidad, y hacer que estos profesionales se den cuenta de que, si han recibido unas instrucciones, es por algo. A veces será necesario que sea más directo y tajante para superar su obstinación.

9. El difícil
Hay algunos pasos que puede llevar a cabo para evitar errores en la contratación, pero, a veces, puede que contrate a un empleado y se dé cuenta demasiado tarde de que no quiere involucrarse en el equipo o en la cultura de la organización, en absoluto. Al gestionar a personas es muy fácil darse cuenta cuando un empleado preferiría estar en otro lugar, en otro empleo, pero mientras sea parte de su equipo es su responsabilidad.

Puede que los empleados “difíciles” tengan una mala actitud frente al trabajo, pero para gestionar a su equipo tiene que ser capaz de sacar lo mejor de ellos. Deles trabajo en un proyecto específico y con unas instrucciones concretas, comparta con ellos fechas de entrega y resultados esperados, con el fin de tener un foco. Si no es capaz de motivarlos para que se esfuercen un poco más en el trabajo y entreguen los resultados que se espera de ellos, es importante que les hable directamente y que advierta a otros profesionales más sénior de su organización. Si aun así su desempeño continúa siendo bajo, puede que sea el momento de valorar los beneficios que un nuevo empleado podría aportar a su equipo. 

Este contenido fue traducido del original Managing different characters in the office.

Tags: Carrera

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