8 cosas que todo buen líder sabe sobre comunicación

La comunicación eficiente es importante en cualquier cargo y en todo tipo de empresa. Es absolutamente vital para el éxito. Simplemente porque una buena comunicación genera claridad, mejora la productividad, impulsa el trabajo en equipo e inspira. A su vez, la mala comunicación resulta todo lo contrario.

Incluso se puede decir que una cualidad que diferencia a los líderes extraordinarios de los mediocres es la comunicación.

Un artículo en la revista norteamericana Inc. muestra ocho formas como los líderes excepcionales se comunican.

1. Escuchan más de lo que hablan

Los grandes jefes aprenden rápido que hay una muy buena razón para tener dos oídos y una sola boca. Además, ya se comprobó que ser un buen oyente es una de las principales características de los líderes exitosos. Por eso, los excelentes jefes practican activamente la audición. Ellos hacen un esfuerzo sincero para entender lo que dicen sus funcionarios y muestran que están poniendo atención.

2. Son transparentes

Los jefes memorables son ellos mismos todo el tiempo, no solo en las reuniones y en las evaluaciones formales. Ellos no cubren sus errores, no hacen falsas promesas ni actúan de manera secreta. Por el contrario: comparten información y conocimiento generosamente. Al ser francos con el equipo, este tipo de jefes aseguran que todos se sientan valorados.

3. Te eligen (de una buena manera)

En una presentación, ¿ya tuviste la sensación de que el conferencista te habló directamente? Esa es una gran habilidad que los mejores jefes dominan. Obviamente no tendrás agenda para una cita individual con toda la compañía, pero tener puntos de contacto (aunque sean casuales) a lo largo del camino puede marcar la diferencia.

4. Tienen tiempo para agradecer

Un estudio realizado en Harvard mostró que la cantidad de agradecimientos dada a un equipo es directamente proporcional a la cantidad de éxito de esos funcionarios. Incluso los equipos con bajo desempeño presentaron mejorías gracias a un empujón anímico. Aun cuando tengas la presión del tiempo, debes saber que un poco de gratitud te puede llevar lejos.

5. Son constructivos

Cuando las personas necesitan un empujón, los buenos jefes no dejan de dar un feedback negativo, pero de una forma más eficiente que la mayoría. En vez de hablar con rabia, ellos dan el feedback con tranquilidad. Por eso, la próxima vez que tengas que llamarle la atención a un funcionario, haz una pausa antes y reflexiona si existe realmente una forma de mejorar lo que hizo. Si no la hay, solo estarás descargando tu rabia.

6. Son receptivos (e incluso estimulan) el feedback

Los grandes líderes no tienen miedo a admitir sus errores, por eso también reciben de buena manera el feedback.

7. Dejan la puerta abierta

La política de puertas abiertas funciona. Se debe crear un ambiente que permita a cualquier integrante del equipo sentirse cómodo para discutir asuntos en la oficina. Ya sea un error, una idea innovadora o una decisión de carrera, es necesario que los empleados tengan la confianza de que no están interrumpiendo.

8. Explican las razones

Los grandes líderes saben que a los grandes funcionarios los motivan cosas que van más allá del salario, y que son capaces de conectar el trabajo arduo del día a día a las pasiones de las personas. Cuando piden al equipo hacer algo o tratan de levantarle el ánimo a un compañero durante una actividad difícil, cuentan el por qué. Tú también deberías hacerlo.

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